sábado, 2 de junio de 2012


13. BIBLIOTERAPIA


Leer puede ser algo más que proveer de cultura a la persona; la lectura también puede curar.


La bibliotecaria es un proceso interactivo y se basa en la lectura con fines curativos. Puede considerarse o bien como un proceso de desarrollo personal, o bien como un proceso clínico de cura. 
En este proceso, sus participantes -la biblioterapia se trabaja en grupo y siempre con un profesional como guía- llevan a cabo discusiones con objeto de promover la integración de sentimientos y pensamientos para promover la autoafirmación, el autoconocimiento o la rehabilitación.

Existen dos tipos de biblioterapia: la biblioterapia clínica, que está destinase a personas con problemas sociales importantes; y la biblioterapia para el desarrollo personal, que se define como el apoyo literario para ayudar a un desarrollo normal y progresivo de la persona que pide ayuda.
Al profesional se le denomina biblioterapeuta, y debe poseer la habilidad de conocer los problemas psicológicos a tratar, conocer el libro que va utilizar a la perfección, y ser capaz de determinar el impacto que el libro va a tener sobre la persona y el problema a tratar. En biblioterpia se utiliza tanto literatura de ficción como literatura didáctica.
La biblioterapia puede ser un medio efectivo para el cambio de comportamiento, auto-corrección y formación de los sujetos en la realidad que será estudiada.
Es una forma de mostrar que la lectura puede transformarse en un medio para el encuentro con uno mismo, además de la obtención de beneficios culturales.


12. PSICODRAMA


Jacob Leví Moreno, el creador del psicodrama, lo definió como "un método para sondear a fondo la verdad del alma a través de la acción". Parecería, a partir de esta definición, que el objetivo del psicodrama es terapéutico. De hecho, es más conocido el psicodrama como psicoterapia que en los demás campos. Sin embargo, el objetivo terapéutico es el último que aparece en la historia de la creación del psicodrama. Moreno era ante todo un humanista. La búsqueda de Moreno era la de la espontaneidad y la creatividad. Pero el centro del trabajo de Moreno, estuvo siempre en los grupos. Por una razón muy sencilla: porque el hombre vive en grupos. Trabaja, aprende, juega y se divierte en grupos. El psicodrama es así un método para coordinar grupos a través de la acción, creado a partir de y para los grupos humanos. Su cuerpo de teoría básico es la sociometría que puede ser definida como la ciencia de las relaciones interpersonales. El psicodrama cumple todos los requisitos de un método:
  • Es un camino para abordar un objeto de conocimiento
  • Es un conjunto de procedimientos que pueden sistematizarse en pasos, técnicas y recursos dramáticos.
  • Ofrece una trama básica secuenciada.
  • Se deriva de una teoría con la cual es coherente.

Nacido en Viena, difundido en U.S.A. por su creador, el Psicodrama ha sido adoptado en todo el mundo. En Italia se lo acoge como un sucesor natural de la comedia del arte y de la tradición pirandeliana. En Japón, los juegos dramáticos y técnicas morenianas se adaptan a una cultura diferente. En Francia, Alemania, en Suiza, en Canadá, en Inglaterra, hay centros importantes de aplicación y enseñanza del psicodrama. En Sudamérica, también el Psicodrama ha tenido un gran desarrollo. En Brasil hubo de crearse una Federación para centralizar la gran cantidad de Asociaciones que a su vez nucleaban en cada ciudad varias escuelas o institutos. En Argentina ha habido una gran producción bibliográfica. Autores de la talla de Bustos y Pavlovsky son claves en la literatura en español sobre el tema. En México, el desarrollo del psicodrama no es comparable al de otros países en relación a su extensa población. No ha faltado sin embargo creatividad. El psicodrama se aplica a una infinidad de áreas en los campos de la salud, la psicoterapia, la psicoprofilaxis, la investigación, la educación y el desarrollo organizacional.

Objetivos


El Psicodrama es un tipo de psicoterapia válida para el tratamiento de todo tipo de trastornos mentales, aunque habrá de usarse cuidadosamente en el entorno de las psicosis, donde habrá que utilizar un equipo de yoes auxiliares bien entrenados. Se puede realizar de forma individual (Psicodrama Bipersonal) y grupal. El Psicodrama se utiliza con niños, adultos, parejas y familias.
A través del Psicodrama logramos que el sujeto alcance una comprensión más profunda de sus emociones y de las consecuencias de estas. Además, la persona conseguirá generar espontáneamente una respuesta distinta a la situación problemática que ha planteado para la dramatización y, poco a poco, aprenderá a dar esta respuesta más adaptativa en la vida real, generalizando el aprendizaje de un nuevo rol.
En resumen, en el psicodrama se utilizan diversas técnicas dramáticas, guiadas por ciertos principios y reglas, y destinadas, según lo requerido por el proceso, a uno o más de los siguientes objetivos psicoterapéuticos principales:
  1. Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones.
  2. Mejorar la comprensión de las situaciones, de los puntos de vista de otras personas y de nuestra imagen o acción sobre ellas.
  3. Investigar y descubrir la posibilidad y la propia capacidad de nuevas y más funcionales opciones de conducta (nuevas respuestas).
  4. Ensayar, aprender o prepararse para actuar las conductas o respuestas que se encontraron más convenientes

Recursos
Una suma de reglas y principios, unidos a conceptos tales como la espontaneidad, la acción corporal, el encuentro, la catarsis dramática, el tele y la teoría de los roles, orientan y sustentan un conjunto de técnicas y recursos, tales como la inversión de roles, el soliloquio, el doblaje o la proyección de futuro, muchos de las cuales han sido frecuentemente adoptados por muy diversas corrientes psicoterapéuticas y educativas con resultados satisfactorios (Blatner, 1996) (Pickering, 1997).
La sesión psicodramática de grupo prevé un escenario (espacio en el que se desarrolla la acción), un protagonista (paciente que elige el tema a dramatizar y que interpreta el papel principal), un director (terapeuta que dirige la sesión), uno o más auxiliares (otros terapeutas que ayudan al psicodramaturgo e interpretan los papeles previstos en la representación) y, finalmente, el público (que ayuda al protagonista actuando como caja de resonancia, al manifestar determinadas reacciones y observaciones de forma espontánea).
Una sesión grupal se desarrolla en tres tiempos:
1. Calentamiento o caldeamiento: Es imprescindible calentar o caldear al grupo, al director psicodramático y al protagonista. De la calidad del calentamiento dependerá en gran medida la efectividad de la sesión psicodramática.
2. Dramatización: El calentamiento finaliza cuando el director ha seleccionado un protagonista, y le dirige al centro del salón para comenzar la acción psicodramática. Se le hace una breve entrevista centrada en el "aquí y ahora", con el fin de llegar al conflicto o conflictos principales del protagonista. Según el tipo de conflicto se realiza una escena más o menos cargada emocionalmente, y usualmente se produce un pequeño paso por algún momento previo en la vida del protagonista, cuando tuvieron lugar sucesos que en la actualidad se convierten en conflictos. De esta manera, en la acción psicodramática se consigue intervenir tanto en el pasado como en el presente, centrándose sobre todo en éste último dado que es sobre la visión actual del protagonista donde el director tiene más interés en intervenir.
3. Compartir o eco grupal: También llamado "Participación", es la última fase de una sesión psicodramática. En ella, los miembros del grupo ponen en común aquellos sentimientos, recuerdos o vivencias que les han venido a la mente tras realizarse la dramatización. Es muy importante no emitir simples opiniones o comentarios superficiales, pudiendo evitarse esto con un buen caldeamiento grupal.

11. TERAPIA GESTALT

La Gestalt (palabra alemana que quiere decir conjunto, configuración, totalidad o "forma") es una escuela de psicología que interpreta los fenómenos como unidades organizadas, estructuradas, más que como agregados de distintos datos sensoriales. La Gestalt, que ha hecho un substancial aporte al estudio del aprendizaje, la memoria, el pensamiento y la personalidad y motivación humanas, surgió en Alemania pero se trasladó a Estados Unidos en los años treintas, cuando allá se refugiaron los psicólogos alemanes Max Wertheimer, Wolfgang Köhler, y Kurt Koffka, que encontraron eco receptivo en su visión de quitarle énfasis al análisis, como detrimento de los valores humanos. La influencia de filósofos como Kant, Match y Hüsserl sobre el pensamiento de los psicólogos de la Gestalt fue considerable. 

La terapia Gestalt, fue desarrollada después de la Segunda Guerra Mundial por Fritz Perls y su esposa Laura. Fritz consideró que la raíz de los trastornos psicológicos podía estar en la incapacidad de las personas de integrar exitosa y acertadamente las partes de su personalidad en un todo saludable.
          
Perls era psicoanalista, pero ciertas discrepancias con los métodos y teorías freudianos lo llevaron a crear su propia línea terapéutica. Las fuentes de su método pueden encontrarse en Karen Horney y Wilhelm Reich, el existencialismo (Martin Buber y Paul Tillich) y la fenomenología (Edmund Hüsserl), de donde tomó las ideas de "libertad" y "responsabilidad", la de la inmediatez de la experiencia y la del papel del individuo en la búsqueda del significado de su vida.
          
Aplicó los principios de la psicología gestáltica al postular que las personas emocionalmente saludables organizan su campo de experiencia en necesidades bien definidas que les sirven de referencia a la hora de organizar su conducta. Las personalidades neuróticas interfieren con la conformación de la gestalt apropiada y no llega a adecuarlas con sus necesidades.
          
Perls, consideró que la raíz de los trastornos psicológicos podía estar en la incapacidad de las personas de integrar exitosa y acertadamente las partes de su personalidad en un todo saludable. En la terapia el terapeuta anima al cliente a vivenciar sus emociones y reconocerlas por lo que son en realidad a través de la percepción ingenua y la experiencia inmediata.
          
Fritz tuvo una experiencia de kibutz en Israel que lo llevó a renovarse a sí mismo y así llegó a Esalen a California, donde creó la escuela y el estilo actual de la terapia Gestalt que pretende resolver los conflictos y ambigüedades que provienen de la dificultad para integrar las configuraciones de la personalidad. Su papel es lograr que el sujeto de terapia se haga consciente de sus sensaciones significativas hacia sí mismo y hacia su entorno, de suerte que pueda responder plena y razonablemente a cualquier situación. La clave es enfocarse en el "aquí y ahora", no en las experiencias del pasado, y una vez situados en el "aquí y ahora" puede enfrentar conflictos pasados o asuntos inconclusos –las llamadas gestaltes inconclusas, o cosas sin llevar realmente a término, desde funciones muy elementales a cierre de ciclos-. Tiene una particularidad esta terapia, y es que funciona mejor, pero mucho mejor en grupos.
          
Las bases de la Gestalt son el aquí y el ahora, lo obvio y la toma de consciencia ("darse cuenta") de lo que hacemos realmente en nuestras vidas, cómo lo hacemos y qué es lo que queremos o necesitamos en realidad (y cómo podemos conseguirlo).

La propuesta de que todo lo que percibimos es el resultado de procesos organizadores, de carácter no innato, y por tanto la realidad que nos rodea no es absolutamente determinante, nos hace dueños de la libertad de percibir infinidad de realidades alternativas alterando controladamente los principios organizadores de nuestra consciencia.
          
Al igual que en otras terapias humanistas, la Terapia Gestalt es un enfoque holístico de la experiencia humana, asume la tendencia innata a la salud, la integridad y la plena realización de las potencialidades latentes, promueve la propia responsabilidad de los procesos en curso y conciencia sobre las propias necesidades y su satisfacción.
          
Esta terapia moviliza el pasado vivido por cada uno y establece un contacto con el presente y un intercambio favorable con el entorno. Cambia el "por qué" por el "cómo" otorgando perspectiva y orientación.
          
Utiliza técnicas vivenciales, el experimento y el laboratorio. Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos.
          
La Terapia Gestalt también puede considerar una filosofía de vida en la cual, la persona asume los valores de auto-respeto, auto- responsabilidad sobre todo lo que siente, piensa y hace; honestidad y desarrollo con los pies bien firmes en la tierra, relacionándose con los demás y con su entorno de forma abierta y madura.





10. TERAPIA FAMILIAR


El enfoque estructural se basa en la concepción de que una familia no se reduce a los aspectos biopsicodinámicos de sus miembros. La estructura familiar está siendo definida, por las disposiciones (reglas) que gobiernan las transacciones entre sus miembros, sean estas explícitas, implícitas o no reconocidas. Desde el enfoque estructural se comienza por establecer un mapa familiar. El mapa es un esquema organizativo. No pretende representar nunca toda la riqueza de las transacciones familiares. El mapa es estático, mientras que la familia está en constante movimiento, pero nos sirve para organizar la información, y para formular hipótesis y determinar los objetivos terapéuticos.

En terapia familiar se considera que el cambio se produce a través del proceso de asociación y reestructuración planificada al transformar las pautas transaccionales disfuncionales. Si logra asociarse con una familia y siente las presiones del sistema, no necesita protegerse contra las respuestas espontáneas, ya que probablemente serán sintónicas con el sistema. Si no lo son, serán válidas como indagaciones experimentales.

La única estructura familiar inmediatamente asequible para un terapeuta es la disfuncional. La tarea diagnóstica que enfrenta es la de explorar la estructura y situar las áreas de posible flexibilidad y cambio. Por lo general, las familias descartan las indagaciones que no son sintónicas con el sistema. Cuando la aceptan surgen tres alternativas:

a) La familia asimila sin dificultad la intervención del terapeuta lo que permite el aprendizaje pero no el crecimiento.

b) La familia se acomoda al terapeuta.

c) La familia responde como si se tratase de una situación completamente novedosa. En este caso, la indagación se ha convertido en una intervención reestructurante. Si la familia no la rechaza, se producirá un incremento en el estrés del sistema y se abrirá el camino de la transformación.

El modelo de la familia extensa es una forma bien adaptada a situaciones de estrés y penuria, donde las funciones son compartidas y el compañerismo, la ayuda y el apoyo mutuo son observables. Los problemas que presentan son debidos a la dificultad para asignar claramente las responsabilidades. Debido a la complejidad de la unidad familiar, pueden existir límites imprecisos que crean confusión. La asignación de poder parental a un hijo constituye un recurso natural en las familias amplias, en las familias con un sólo padre o madre, y en las familias donde los cónyuges trabajan. Las dificultades suelen surgir cuando la delegación de autoridad no es explícita o si los padres abdican de su autoridad en él.

Aunque una familia puede verse afectada por todo tipo de situaciones transicionales, una de las más complejas es la separación temporal y el retorno. Cuando uno de los padres abandona la familia se deben negociar una serie de ajustes, si retorna los cambios deben revocarse. La utilización rígida de un hijo en conflictos entre esposos asume diversas formas:

1- En la triangulación, cada padre requiere que el hijo se una a él contra el otro padre.

2- En el rodeo, la negociación del stress de los esposos se hace a través del hijo, lo que sirve para mantener el subsistema conyugal en una armonía ilusoria.

3- En la coalición estable, uno de los padres se asocia al hijo en una coalición transgeneracional rígida contra el otro cónyuge.

Por último, los peligros latentes en el análisis estructural consisten en:

- La omisión del proceso de desarrollo y de sus efectos sobre la estructura familiar.

- La omisión de alguno de los subsistemas.

- La asociación y apoyo a un sólo subsistema.

La familia en terapia (perspectiva estructural).

Por lo general, lo que conduce a una familia a terapia son los síntomas del paciente identificado. Una familia disfuncional es un sistema que ha respondido a la necesidad de evolución estereotipando su funcionamiento.

El proceso de terapia familiar incluye habitualmente 3 pasos:

- El terapeuta se asocia a la familia en una posición de liderazgo.

- Saca a la luz y evalúa la estructura familiar subyacente.

- Crea circunstancias que permitirán la transformación de la estructura. Para transformar el sistema es obvio que la intervención terapéutica debe de desequilibrar el sistema.

La sesión inicial puede dividirse en tres etapas. En la primera, el terapeuta sigue las reglas culturales de etiqueta. En la segunda, interroga a cada miembro de la familia acerca de cuáles son en su opinión los problemas de la familia. En la tercera, explora la estructura familiar ayudando a la familia a poner en juego su drama. El contacto inicial con una familia puede ser visto como una relación anfitrión-invitado. La primera preocupación del terapeuta es lograr que la familia se sienta cómoda. Debe prestar atención al modo en que se ubica la familia. Si se utilizan equipamientos debe explicar de qué se trata. Una vez la familia está más cómoda se le interroga sobre el problema que trajo a la familia a la sesión. 
La exploración de la estructura comienza observando el orden en que sus miembros hablan y como se relacionan entre sí. Después comienza a organizar a la familia en subsistemas y a indagar guiándose por su evaluación de la familia. Al orientar a determinados miembros para que hablen entre sí, pone a prueba sus presentimientos acerca del modo de funcionamiento. Indaga áreas de discrepancia y observa de qué modo se manejan los conflictos y como se resuelven los problemas. En muchos sentidos, la entrevista inicial constituye una síntesis de lo que ocurrirá en terapia. La primera regla de la estrategia terapéutica es que la familia parta con el deseo de volver en la siguiente sesión.


En terapia familiar el diagnóstico es la hipótesis de trabajo que el terapeuta desarrolla a partir de sus experiencias y observaciones relacionadas con su proceso de unión con la familia. Un objetivo del proceso de diagnóstico consiste en ampliar la conceptualización del problema. La evaluación de las transacciones de la familia se concentra en 6 áreas:

1- Considera la estructura de la familia, sus pautas transaccionales preferibles y las alternativas disponibles.

2- Evalúa la flexibilidad del sistema y su capacidad de elaboración y reestructuración.

3- Examina la resonancia del sistema familiar, su sensibilidad ante las acciones individuales de sus miembros.

4- Examina el contexto de vida de la familia, analizando las fuentes de apoyo y de stress en la ecología de la familia.

5- Examina el estadio de desarrollo de la familia y su rendimiento en las tareas apropiadas a este estadio.

6- Explora las formas en que los síntomas del paciente identificado son utilizados para el mantenimiento de las pautas preferidas por la familia.

Consecuentemente, la familia y el terapeuta deben de lograr un acuerdo en lo que concierne a la naturaleza del problema y los objetivos del cambio (contrato terapéutico). El contrato terapéutico también explícita la logística de la terapia, el lugar, la frecuencia y duración de las sesiones, y durante cuánto tiempo se extenderá. La unión con un subsistema constituye una intervención reestructurante, debido a que los otros miembros deben reagruparse para absorber el impacto de la alianza del terapeuta con el subsistema. La utilización de diferentes subsistemas puede ser una técnica útil, aunque algunos terapeutas sostienen que el tratamiento debe realizarse en presencia de todos los miembros de la familia, para lograr así comunicaciones abiertas, pero esto inhibirá sin duda el despliegue de los secretos y fantasmas familiares.

Al inicio de la terapia el terapeuta puede invitar a todos los miembros de la familia a concurrir a las sesiones. La inclusión y la exclusión de los miembros de la familia en la unidad terapéutica constituye una estrategia útil para explorar la forma en la que funcionan los subsistemas en contextos cambiantes. La separación entre unión y reestructuración constituye una distinción artificial, que no caracteriza al despliegue natural de la terapia. La unidad terapéutica se encuentra en continuo movimiento, y el proceso de unión, exploración, observación, elaboración de un contrato y producción del cambio se produce constantemente en una secuencia en calidoscopio.

9. TERAPIAS MATRIMONIALES 

page1image3704Son modalidades terapéuticas cuyo tratamiento y valoración están basados en las relaciones humanas y no en los individuos. La valoración de estas terapias incluye datos de las sesiones relacionados con las siguientes áreas:

-historia de la relación
-objetivos de los individuos en la relación
-mecanismos de imitación que no han tenido éxito
-precipitantes para necesitar terapia (¿por qué ahora? ¿qué cambió?) -patrones de comunicación, tanto constructivos como destructivos -descripción de los lazos/poderes/fuerzas de la relación
-necesidades no satisfechas de los individuos de la relación



La valoración de los precipitantes que hacen necesario buscar terapia matrimonial o familiar es muy importante para determinar el equilibrio de la relación. Para esto es necesario haber trabajado previamente con todos los miembros de la relación, aunque en el momento actual no haya equilibrio. Los precipitantes pueden ser un cambio en las circunstancias externas o un cambio de uno de los individuos involucrados en la relación. Las terapias matrimoniales y familiares identifican estos cambios y luego examinan los patrones de comunicación, de conducta y mecanismos de imitación (tanto destructivos como constructivos) como respuesta a los cambios identificados.


El objetivo de la terapia es proporcionar al matrimonio o a la familia nuevas formas de reaccionar o responder que son beneficiosas y constructivas para la relación. A veces no existe un precipitante agudo que haga necesario la terapia, pero en su lugar se identifican patrones de comunicación destructivos de hace tiempo, los cuales la pareja o la familia quiere cambiar.


INDICADORES PARA LAS TERAPIAS MATRIMONIALES

Las declaraciones/afirmaciones o las quejas/reclamaciones expresadas por los individuos reflejan las inquietudes por la relación y también la inhabilidad para resolver esas preocupaciones. Estos indicios pueden incluir cambios internos y externos de los individuos que forman la relación o cambios de la propia relación en sí.



Cambios internos
  • Una persona que, a través de terapia individual o a través de la experiencia de la
    vida, está tomando una decisión sobre si seguir con la relación
  • Una persona que, a través de la experiencia o la terapia, se da cuenta que tiene
    una orientación sexual diferente a la que previamente creía tener.
  • Cambios normales del desarrollo de los niños, como la adolescencia
  • Cambios del desarrollo de los adultos, como el deseo de la esposa de retomar
    unos estudios después de ser una ama de casa Cambios externos
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Indicadores internos y externos para terapias matrimoniales y familiares
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  • Diagnóstico reciente de una enfermedad en un miembro del matrimonio o de la familia. La enfermedad debe implicar la muerte o cambios que modifiquen sus capacidades.
  • Cambios en el estatus económico debidos a pérdidas de trabajo o disminución del sueldo.
  • Adición de los miembros de un matrimonio o familia, como el nacimiento de un hijo, parientes o hijos de matrimonios anteriores.
  • El abandono de la casa por parte de los hijos al hacerse mayores, hecho que puede exacerbar una asunto no resuelto de la relación matrimonial.
  • La decisión de divorciarse que provoca que todas las relaciones se re-negocien.

    MODELOS DE TRATAMIENTOS SE UTILIZAN PARA LAS TERAPIAS
    MATRIMONIALES 


    En el modelo más común de terapia matrimonial, los componentes de la pareja son visitados juntos por un mismo terapeuta. A veces, uno o ambos de los componentes también son visitados de manera individual.


    En la preparación para las sesiones matrimoniales, los individuos deben trabajar en asuntos pertinentes sólo a ellos mismos o desarrollar mejores acuerdos/pactos de sus necesidades como miembro de la pareja.


    Normalmente es positivo que el terapeuta individual no sea el mismo que el que trata al matrimonio en conjunto, porque el terapeuta puede saber secretos que podrían comprometer la terapia marital. Sin embargo, cuando esto no es posible, por ejemplo en áreas rurales, el terapeuta y los pacientes deben establecer claros límites en cuanto se refiere al contenido que se discute en cada modalidad de tratamiento. Cuando varios terapeutas están involucrados, la comunicación entre ellos puede ser beneficiosa para clarificar lo que están trabajando en conjunto y no malentenderse. Pero aún así, es necesario que cada terapeuta mantenga la confidencialidad con sus respectivos pacientes.


    Las terapias de grupo son otra modalidad posible tanto para las terapias matrimoniales como para las familiares. Éstas proporcionan la posibilidad de aprender de otras personas que se encuentran en situaciones similares. También son beneficiosas en cuanto a que permiten que los pacientes se sientan menos solos en frente de los asuntos que se tratan.


    Frecuentemente, las parejas o las familias pueden escuchar e integrar más y de mejor forma los consejos de otros que se encuentran en situaciones similares a las suyas, que no los que les da un terapeuta.


    Una desventaja es que los asuntos de cada pareja o familia tardan más tiempo en tratarse porque se utiliza parte del tiempo en desarrollar relaciones entre todas las parejas o familias. En este caso, el rol del terapeuta es facilitar la interacción entre los participantes de la terapia.
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ROL DEL TERAPEUTA EN LAS TERAPIAS MATRIMONIALES


Típicamente es totalmente activo.


Los terapeutas ayudan a los miembros del matrimonio o de las familias a definir los problemas y a determinar los objetivos a los que se tienen que dirigir. El terapeuta puede necesitar frenar ciertos comportamientos y estimular otros sin terapia, por ejemplo, frenar a alguien que domina la conversación y estimular a otros para que hablen y participen más. También tiene que dirigir a los miembros de la pareja o la familia para evitar ciertos comportamientos fura de la sesión terapéutica, como discusiones maratonianas que pueden pasar a ser argumentos o acciones físicas. El terapeuta debería sugerir un tiempo límite para todas las discusiones que no resuelvan un asunto, y también establecer reglas muy específicas tales como la violencia física dentro y fuera de la terapia. Cuando los individuos de una pareja o de la familia no pueden parar la violencia física, se tendría que sugerir una separación con estrictas líneas guía cuando estén juntos.


El terapeuta también “ayuda a solucionar” problemas o sentimientos entre los miembros de la pareja o de la familia eliminando clasificaciones como bueno y malo y haciendo afirmaciones sobre las diferencias entre los miembros. Puede sugerir soluciones a los problemas con una dirección determinada. Si al final la solución no es efectiva, sólo significa que los participantes, incluido el terapeuta, no tenían la información necesaria para desarrollar una solución mejor. El terapeuta debe dar deberes a los miembros de la pareja o familia para que la terapia no sólo tenga lugar en el despacho, sino que se convierta en una parte de la vida diaria casera.


El terapeuta puede servir como profesor, educador o mentor para el matrimonio o la familia cuando se observe una comunicación destructiva, dando ejemplos específicos de lo qué decir o participando en un juego de roles. El terapeuta se reúne con los miembros de la pareja o familia para desarrollar nuevos mecanismos, habilidades comunicativas y habilidades negociadoras para así dirigir/solucionar los problemas identificados.


EVALUACIONES Y TÉCNICAS TERAPEUTICAS UTILIZADAS


Las técnicas de terapia familiar y matrimonial se centran en las relaciones y los problemas de éstas Técnicas de evaluación
  • Pedir a cada individuo que describa su opinión del problema y su historia
  • Plantear a cada individuo la misma pregunta que se ha planteado a los otros
  • Identificar la comunicación no verbal
  • Preguntar ante cada reacción individual, lo que los otros han dicho sobre ella
  • Identificar temas en común de la relación y de los individuos sin tener en cuenta la relación en sí. 

Técnicas de tratamiento

  • Pedir a los individuos que hablen con frases cuyo sujeto sea YO y no TÚ, ya que de lo contrario suena como acusatorio.
  • Pedir que cada necesidad expresada se acompañe de una propuesta para solucionarla.
  • Clarificar, es decir, repetir lo que el otro ha dicho y preguntar si la afirmación repetida ha sonado como se tenía la intención de hacerlo.


    Existen muchas otras técnicas. 


    El objetivo común es reforzar los lazos de la pareja o la familia, incluso cuando los individuos se sientan decepcionados, polarizados y enfadados durante le tiempo de terapia.


    TIEMPO DE DURACIÓN DE TERAPIA MATRIMONIAL 


    Es posible establecer objetivos específicos y valorar al final de cada sesión o después de un número de sesiones si los objetivos se han conseguido y que se necesita que pase para que los objetivos restantes se consigan. La cantidad de tiempo necesario depende de lo dañada que esté la relación, de las ganas y habilidades que haya por parte de los participantes para remover el dolor y así identificar y solucionar los problemas que existan, y finalmente del grado de empatía que haya entre los miembros de la pareja o de la familia. La terapia será más larga, cuanto más daño haya, cuantos menos comportamientos haya para intentar solucionar los problemas y cuanta menos empatía haya. La terapia durará menos cuanto más ganas haya por parte de cada individuo para examinar su propio comportamiento y desarrollar soluciones para cambiarlo.


    Si un miembro de la pareja o de la familia es psicótico o tiene una depresión severa que le impide focalizar cognitivamente los problemas/asuntos del matrimonio o la familia no está recomendada este tipo de terapia.


    Sin embargo, una vez ya se haya establecido el tratamiento para la psicosis o la depresión, se puede requerir una terapia familiar o matrimonial si hay indicación para ello. Por otra parte, como que las terapias familiares y matrimoniales se centran en los cambios de comportamiento, los mecanismos de “imitación” y la resolución de los problemas, sólo serán potencialmente exitosas si los miembros están motivados para seguir estos cambios, sin tener en cuenta los miembros con diagnostico psiquiátrico DSM- IV. Algunas investigaciones muestran que los problemas maritales o familiares pueden incrementar la vulnerabilidad de los trastornos del estado del ánimo y que los mismos problemas se recuperan más lentamente o causan exacerbaciones de episodios adicionales de enfermedades severas. Los tratamientos que promueven la armonía marital y familiar deberías prevenir las recurrencias de dichas enfermedades.
    La terapia familiar podría ser muy beneficiosa para reducir la severidad o las recaídas de las personas con esquizofrenia. Habitualmente, los miembros de las familias responden positivamente a la información sobre las enfermedades mentales y estrategias de “imitación”, y se sienten menos solos cuando los profesionales están interesados en trabajar con ellos en el manejo y cuidado de los enfermos.

Las parejas y los familiares de esquizofrénicos acostumbran a identificar las recaídas antes que el paciente. Si colaboran con los profesionales, pueden aportar datos que incrementen los servicios proporcionados. Además, si las parejas o los familiares tienen una buena relación con los profesionales y son capaces de expresar sus sentimientos y preocupaciones en las sesiones de terapia familiar o matrimonial, es menos probable que los enfermos se sientan intrusos o solos y por lo tanto que no expresen hostilidad o furia, cosa que si lo expresasen seguramente serían causa de una posible recaída. Los comportamientos de intrusismo o de sentirse colgado se pueden catalogar como comportamientos emocionalmente expresados. Cuanto más alto sea el nivel de este comportamiento, más probable será la recaída del enfermo, y al contrario, cuanto más bajo sea el nivel de este comportamiento, habrá menos probabilidades de recaída.


Si uno de los miembros demuestra resistencia, no acudiendo a las citas por ejemplo, los asuntos/problemas de la familia o matrimonio pueden ser reorientados, pero sabiendo que los únicos que pueden cambiar sus comportamientos son aquellos que acuden a las citas de terapia. El centro del problema puede no estar en la persona no presente.
Si la persona resistente acude a terapia, puede ser posible reducir la resistencia, haciendo que todos escuchen y comprendan las razones de dicha resistencia.
Si un individuo mantiene la resistencia, éste debe de tomar alguna decisión. La terapia puede proceder para aquellos miembros que estén motivados.



Tanto el proceso de evaluación como de tratamiento permanecen iguales. En otras palabras, la evaluación y el tratamiento siempre se centran en las necesidades, las expectativas, los roles complementarios, la comunicación y los comportamientos de los miembros.
Sin embargo, las diferencias culturales entre individuos de un matrimonio o una familia pueden conducir a diferentes asuntos/problemas o expectativas. Estas diferencias deben ser aclaradas y clarificadas por el terapeuta.


10. ¿TIENE QUE HABER UN INTERCAMBIO CON EL TERAPEUTA EN LAS AREAS DE CULTURA, RAZA, EDAD Y ORIENTACIÓN SEXUAL?
No, aunque las parejas y las familias lo pidan. El hecho de complacer esta petición puede facilitar el inicio del proceso de la terapia. Sin embargo, no es necesario porque un terapeuta competente orienta esta carencia de complementariedad al inicio, creando así una “alianza-edificio”. Esta alianza encoraja a los miembros de la pareja o de la familia a expresar sus sentimientos, tanto positivos como negativos, acerca de su carencia de complementariedad y permite al terapeuta a enfatizar sobre estos sentimientos. El terapeuta también debe encorajar a la pareja o a la familia a compartir información acerca de la cultura, historia, tradiciones o estilo de vida, como forma de llenar el vacío entre estas diferencias.



Aproximadamente el 50% de los matrimonios que entran en terapia matrimonial acaban en separación o divorcio. Algunas parejas acuden a terapia matrimonial cuando la cólera ha creado una distancia demasiado grande y uno o los dos miembros de la pareja ya han decidido separarse o divorciarse. La terapia puede se un forum a través del cual se pueda cumplir este objetivo.


A veces una miembro de la pareja espera a que el otro tenga al terapeuta como fuente de soporte para así no sentirse tan culpable u horrible de abandonar a su pareja.


A veces las terapias familiares y matrimoniales son incapaces de promover cambios porque el deseo de cambiar y entrar en lo desconocido es más débil que el confort de lo conocido. El terapeuta comparte esta observación con el matrimonio o la familia sin juzgar a nadie, encorajándoles a volver al punto donde la situación debería cambiar. Algunas experiencias de matrimonios o familias atentan contra la terapia antes que los miembros decidan realizar cambios y aventurarse ante lo desconocido. Parte del proceso de estas terapias es aprender si los miembros de la pareja o la familia pueden satisfacer las necesidades expresadas. Si, mediante la terapia, se aprende a que las necesidades no se pueden satisfacer, se requerirán otras decisiones a través de la pareja o la familia para satisfacer dichas necesidades.


El mayor problema de hoy en día es saber “quienes son los miembros de la familia?” en el momento en que el terapeuta decide a quien invitar a las sesiones de terapia familiar. El divorcio ha alterado la composición de los sistemas familiares y sus relaciones. Puede haber padres, padrastros, hijos, hijastros, medio-hermanos, abuelos y medio- abuelos.


También hay parejas de gays y lesbianas que tienen ex -esposos de anteriores matrimonios. Para los hijos de estos matrimonios es mejor que pasen parte del tiempo con sus padres homosexuales y parte con sus padres heterosexuales.


Otro fenómeno social reciente es la elección tanto por hombres como por mujeres de tener hijos fuera del matrimonio. Los hijos de este tipo de relaciones deben vivir con ambos padres biológicos, un solo padre o un padre biológico y otro que haría la función del otro padre biológico


Otro asunto controvertido es si las parejas o familias que tienen tratos con violencia doméstica deberían tratarse con terapia familiar o matrimonial.


Algunos profesionales dicen que nunca deberían tratarse porque creen que este tipo de terapias apoyan el daño a la víctima. Estos profesionales dicen que sólo el agresor es quien necesita terapia. Sin embargo, el principio básico de las terapias de pareja es que ambos miembros contribuyen al comportamiento destructivo.


Otros profesionales argumentan que la violencia doméstica ocurre en el contexto de una relación y que el programa de tratamiento más beneficioso es ayuda individual para el autor de la conducta violenta junto a terapia adicional que mejore la relación matrimonial o familiar. 


La decisión no debería ser vista como de ambos sino más bien como una decisión clínica que depende de si el objetivo es o no reunir a la familia o pareja.